Sexualidad infantil de 7 a 11 años

Los buenoshijos se hacen mayores y con Arancha, nuestra colaboradora y sexóloga, abordamos hoy la sexualidad infantil en la etapa que comprende desde los 7 a los 11 años. Estoy a un añito de ir viendo en las circunstancias que cuenta Arancha. Por ahora no hemos ido más allá de las típicas preguntas de cómo llegó la hermana a la barriga. Los hijos crecen y los retos también Malasmadres.

* Podéis seguirla en @atajou y en la web de Sexorum.

Para variar, llegas como las locas al colegio, aparcas delante de los cubos de basura en una zona donde el coche no molesta demasiado y entras, como una estrella fugaz, al patio a recoger a los buenoshijos. La pequeña sale y te da un abrazo y dos besos. Se te olvidan los calores y la ginkana que has hecho desde que la dejaras en esa misma puerta unas horas antes. “Venga, una carrerita que hay que recoger a tu hermano”. Te acercas a la puerta del pabellón de primaria y le ves salir. Se acerca y te da… la mochila. Le das dos besos y te suelta un “¡Para, mamá! que ya no soy pequeño” que te deja patidifusa.

L@s buen@shij@s crecen, ley de vida. Hoy completamos la serie de sexualidad infantil hablando de lo que pasa entre los 7 y los 11 años.

Niños y niñas

En esta etapa ya identifican el sexo con los genitales (Ya vimos al hablar de transexualidad que no siempre se acierta con este criterio) y no piensan que esto pueda modificarse con el tiempo o a voluntad. Excepto para las situaciones de transexualidad infantil en las que van a reclamar que el resto les perciba como del sexo que se sienten.

Las clasificaciones por sexo ahora son mucho más claras y rígidas: si eres niño, haces cosas de niño y al revés, pero hay flexibilidad en los roles, aspectos, juegos… Los comportamientos que se salen de estas clasificaciones están más penalizados si el protagonista es un niño. Afortunadamente, esto poco a poco va cambiando. Y tal vez por eso, los niños tengan más conciencia grupal y en general prefieran relacionarse con amigos de su mismo sexo. Se crea una complicidad de niñ@s frente a los adultos.

Al final de la etapa son capaces de darse cuenta del privilegio masculino y de criticarlo.

Deseos y gestos

Durante estos años, comienza la interiorización de la moral sexual adulta (o lo que ell@s perciben como tal). Van a utilizar modelos reales (presentes físicamente como sus padres o abuelos), simbólicos (personajes de películas o libros) y ejemplares (como cantantes o famos@s) para imitarlos.

Todo lo relativo a la erótica y la amatoria les interesa y hay una búsqueda de información explícita: imágenes, conversaciones. Siguen los juegos que ahora son de imitación y ensayo según han visto u oído a los mayores (que pueden ser reales, simbólicos o ejemplares), pero, hay que recordar que siguen siendo juegos. Como comentamos en la etapa anterior, la actitud de los mayores frente a estos gestos puede convertir lo relacionado con estos temas en algo que les genere culpa en lugar de goce. No es lo mismo preguntar “¿Qué haces?” que “¿A qué juegas?”.

Empiezan los enamoramientos, en versión más o menos mini, y las fantasías que se concretarán en la adolescencia. Buscan las sensaciones placenteras y empieza a darse la masturbación con estímulos táctiles y de otros tipos.

Aparece el pudor a medida que van creciendo. Ya no van a permitir las muestras de cariño en público, querrán pasar al baño con la puerta cerrada y no querrán probarse ropa en medio de la tienda por más que les expliquemos que la cola del probador es de hora y media.

¿Y qué hacemos?

A medida que l@s buen@shij@s crecen, va cargándose su mochila de vivencias. Ya no partimos de cero en la educación de las sexualidades. Hemos recorrido un camino y sobre esta base trabajamos. Y esto se hace extensible a las siguientes etapas que vendrán.

Si queremos que en la adolescencia confíen y recurran a nosotros cuando haya cuestiones relativas a estos temas que les preocupen, tiene que haber un clima de confianza que les permita expresar sus sentimientos, preocupaciones y deseos sabiendo que les vamos a tomar en serio.

Si queremos que su ideal de hombre y mujer y de las relaciones entre ellos (en todas las combinaciones posibles) esté lejos de los estereotipos o de modelos que nos parecen dañinos, tenemos que desmitificar deseos y ensoñaciones irreales o que resulten perjudiciales.

Como siempre os digo, una malasmadre parte con la ventaja de ser una de las personas que más quiere a sus buenoshijos, seguramente, con el buenpadre o la malamadre2, la que más. Esto nos pone en una posición privilegiada para atender sus inquietudes, preocupaciones y demandas, para poner en valor esos pequeños hombres y mujeres únicos y valiosos en los que se están poco a poco convirtiendo, para ensalzar sus diferencias y peculiaridades y educarlos para que sean capaces de expresar las suyas y relacionarse con las de los demás.

Y vosotras Malasmadres, ¿estáis inmersas en esta etapa? Si tenéis alguna duda, Arancha os la resolverá abajo en los comentarios.

Si quieres leer más sobre la sexualidad infantil no te pierdas los siguientes posts:

  • ‘Sexualidad infantil de 0  a 2 años’ que podéis leer aquí.
  • ‘Sexualidad infantil de 3 a 6 años’ que podéis leer aquí.


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Sexualidad infantil de 7 a 11 años

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