Cuando es tu novio el que te viola

La semana pasada salió a la luz el corto llamado “Soy Ordinaria” de Chloé Fontaine y reabrió la conversación sobre el «no es no«. Míralo si aún no lo has hecho.

Y ahora te hago una pregunta: ¿esto es una violaciónTanto si tu respuesta es afirmativa como negativa, creo que es importante definir qué es una violación.

 

¿Qué se considera una violación?

Está claro que siempre que se mantengan relaciones en contra de la voluntad de una de las partes, es una violación. Las violaciones suelen ir acompañadas de violencia, amenazas físicas y verbales, agresividad… por eso resulta fácil reconocerlas.

Pero ¿Qué pasa cuando se mantiene una relación sexual por insistencia de una de las partes, ignorando la negativa de la pareja?. ¿Qué pasa cuando usamos frases aparentemente inocentes («¿qué pasa, que ya no te gusto?«), para que la otra persona acceda? ¿Qué pasa cuando invitamos a beber una copa más, para que así esté «más contenta«, más accesible?

Si esto se usa para que la otra persona se deje, es efectivamente una violación. Es mucho más violento y agresivo de lo que pueda parecer. No hay violencia física, pero sí psíquica:

  • «¿Qué pasa, ya no te gusto?» = Chantaje emocional.
  • Insistir física y verbalmente en mantener una relación a pesar de recibir varios «no» = coacción.
  • Dar de beber a una chica para que esté «más contenta/accesible» = drogarla para anular su voluntad.

Chantaje, coacción, anular la voluntad… suena bastante a un delito. A una violación.

 

Esto sí es una violación. 

En el corto, la chica «cede» ante las presiones y la insistencia de su pareja. Digo «cede», aunque en realidad habría que decir «se deja penetrar en contra de su voluntad». Se ve obligada a hacer algo que ha manifestado suficientes veces que no quiere hacer. Su novio tiene el poder físico de penetrarla y anularla en caso de resistencia. En el corto no forcejean, no le pega, no la amenaza físicamente, pero sí la obliga de una forma socialmente menos violenta, a que no oponga resistencia a ser penetrada.

El corto se llama «Soy ordinaria«, porque esto «le pasa a mucha gente». Como socialmente no se considera una violación, no se puede denunciar. Muchas chicas no saben si lo que han vivido es una violación o no. Tampoco se habla, porque la víctima se siente avergonzada y confundida.  Social y legalmente, esto son «cosas de parejas», y no agresiones sexuales.

Un estudio de la Asociación Americana de Universidades revela que una de cada cinco jóvenes ha sido víctima de agresiones sexuales. Y en el 80% de los casos, fue a manos de alguien que conocían. Y de hecho, en las universidades estadounidenses, es un verdadero problema, como cuenta muy bien el documental  The Hunting Ground.

Aquí en España no tenemos datos oficiales, porque como no se considera un delito, no se denuncia. Como son cosas de parejas, no se cuenta. Como no sabes muy bien hasta qué punto es una agresión sexual, no sabes cómo sentirte. Al final el silencio, la culpabilidad y la vergüenza, acaban acallando el problema.

 

Consecuencias en la relación de pareja

Además de vulnerar el derecho de tu pareja a decir que no, este acto tiene serias consecuencias en la relación, en muchos casos irreversibles. El sexo debe de ser un acto consentido por ambas partes en el que las dos personas tienen ganas de disfrutar el uno del otro, sentir placer y pasar un rato divertido. Cuando uno de estos factores no entra en juego, deja de ser un acto que une a la pareja.

El efecto es totalmente el contrario: en vez de cercanía genera rechazo, en vez de complicidad provoca sometimiento, y en vez de unirla, la separa.

Desde un punto de vista muy básico, sabemos que cuando nos obligan a hacer algo que no queremos, menos ganas tendremos. No solo en ese momento, también en siguientes ocasiones, y cada vez nos gusta menos. Esto tiene un efecto rebote para la persona que obliga a tener sexo, y es que tu pareja pasa de desearlo, a querer evitarlo. Y claro está, pasa factura, y mucha, en tu relación de pareja.

Si a esto le añadimos daños psíquicos que con certeza se van a generar en la víctima, podemos decir que la relación está y estará muy dañada.

 

No es no, enterémonos de una vez

El hecho de sentirnos obligados/as a tener sexo, hace que no nos sintamos respetadas/os. Todas las personas tenemos el derecho a decir NO cuando nos dé la gana, y la persona que tenemos delante no tiene otra opción que respetarlo.

El respeto en una pareja es fundamental en una relación. La libertad de decir que no en el sexo sin que la otra persona se sienta ofendida, es un reflejo de la confianza que se tiene en esa relación. Esa falta de respeto hace que perdamos la confianza en nuestra pareja, que nos decepcione.

Al no ser respetadas, desconfiamos de que nos vuelva a respetar, no solo en el sexo, sino en cualquier otro aspecto. Y esto provoca que la comunicación empiece a fallar (sentimos que no nos entienden, que no nos respetan), y si no existe comunicación, nos alejamos de nuestra pareja. Dejamos de mirarla como antes y perdemos la admiración por ella. Nos ha hecho hacer algo que no queremos y no nos ha respetado. La relación se derrumba, y no por ti, porque tú lo único que has hecho es decir que NO.

 

Si te ha pasado, por favor, háblalo

No tienes nada de lo que avergonzarte. Ni porque haya pasado, ni porque después hayas hecho como si nada. Es normal, estamos muy perdidas y solas en esto. Por eso, háblalo. Con tu mejor amiga, con tu madre, con centros de ayuda a la mujer, con profesionales… con quién tú quieras. Solo por hablarlo, te sentirás mejor.

Te lo dicen las chicas de Girls:

https://www.youtube.com/watch?v=3tQBIufgsQQ

Si eres tú quien lo has hecho

Si lo has hecho y estás leyendo esto, tendrás un remolino de sentimientos. Por un lado pensarás que esto es una exageración, que tú quieres a tu pareja y que jamás violarías a una mujer. Pero por otro lado, puede que hayas leído cosas que te han hecho pensar «¿y si…?» Estoy segura que en ese momento desconocías completamente el efecto que podía tener el no respetar ese «no». Y que lo último que querías era hacer sentir mal a la otra persona. Pero todos nuestros actos tienen consecuencias, y este es uno de ellos que merece mirar con detenimiento y objetividad.

También te aconsejo que lo hables, con un amigo, con tu padre/madre, con un profesional. Y con tu pareja cuando estés preparado.

 

 


*PongámonosCómodos y digamos que no todas las veces que haga falta. Seamos conscientes en pareja de hasta qué punto esa insistencia puede afectarte a ti y a vuestra relación. No es no. Busquemos ayuda si hemos pasado por eso y no conseguimos superarlo. Y sobre todo: respetemos y seamos libres. NO ES NO.

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Cuando es tu novio el que te viola

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