Clamidia, gonorrea y enfermedad pélvica inflamatoria

En pleno siglo XXI, las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) siguen experimentando un inquietante aumento debido, principalmente, a que no se usan preservativos ni barreras bucales durante las relaciones sexuales anales, vaginales y orales. Esto es aún más preocupante si consideramos que ITS como la gonorrea o la clamidia no presentan síntomas visibles en sus inicios, por lo que los contagiados (se calcula que más de la mitad de la población sufre una ITS y no lo sabe) siguen manteniendo relaciones sexuales sin protección y, por lo tanto, contagiando a más personas. A esto se suma que, cuando empiezan a notar los síntomas, solo 1/3 de los afectados acude al médico por vergüenza, y los que al final lo hacen, tardan entre dos y cuatro años. Mientras tanto, la enfermedad avanza imparable dentro del organismo, provocando graves trastornos que, en muchos casos, se convierten en irreversibles.

Dos de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo son la clamidia y la gonorrea que, a su vez, causan la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI), una afección que puede provocar daños irreparables en los órganos sexuales femeninos, infertilidad y embarazo ectópico. Por otro lado, la gonorrea se está revelando como la ITS más resistente a los antibióticos, hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que de seguir así, no habrá ninguna opción terapéutica para tratar las infecciones por gonorrea multirresistente. La información y la prevención son nuestras mejores armas para evitar que esta situación continúe y se agrave, por ello, en este reportaje veremos las características de la enfermedad pélvica inflamatoria, la clamidia y la gonorrea, sus síntomas, tratamiento y medidas para evitar su contagio.

La Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI)

Qué es

La enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) es una infección de los órganos reproductores femeninos causada por la propagación de bacterias de transmisión sexual desde la vagina al útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Generalmente, la infección se origina a raíz de una enfermedad de trasmisión sexual como clamidia o la gonorrea, pero las bacterias también pueden penetrar en el organismo durante un procedimiento médico como el parto, la biopsia del endometrio, la inserción de un dispositivo intrauterino (DIU) y un aborto, aunque es más raro que ocurra. Si no se trata, la EPI avanzará provocando la formación de abscesos (líquido infectado o pus) y tejido cicatricial en el aparato reproductor, que a su vez pueden causar daños permanentes como:

  • Embarazo ectópico (embarazo en las trompas de Falopio).
  • Dolor pélvico crónico.
  • Infertilidad.
  • Abceso o pus en las trompas de Falopio, ovarios, útero o en otros órganos pélvicos que de no tratarse pueden poner en riesgo tu vida.

Síntomas

Es muy importante que tengas claro que muchas mujeres no presentan ningún síntoma en los primeros estadios de la enfermedad pélvica inflamatoria y que algunos pueden ser leves y difíciles de reconocer, por lo que es recomendable que si has mantenido relaciones sexuales sin protección, te hagas las pruebas de detección de la enfermedad para que esta no avance.

Síntomas más habituales:

  • Dolor en la parte baja del abdomen y la pelvis.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor al orinar, dificultad al hacerlo u orina frecuente.
  • Estreñimiento.
  • Flujo vaginal anormal o abundante que puede oler mal.
  • Sangrado anormal entre los ciclos menstruales y durante las relaciones sexuales o después de estas.
  • Malestar general.

Si tienes estos síntomas, no mantengas relaciones sexuales (ni siquiera con protección) y acude al médico lo antes posible, ya que no solo pueden indicar que sufres enfermedad pélvica inflamatoria, sino también que estás infectada por una ITS. Cuanto antes vayas, antes podrán prescribirte un tratamiento y evitar que la infección avance.

Síntomas graves:

  • Dolor intenso en la parte inferior del abdomen y la pelvis.
  • Flujo vaginal maloliente.
  • Vómitos y náuseas.
  • Fiebre por encima de 38,3 °C.

Si los experimentas, acude a urgencias de inmediato, porque indican que la EPI está avanzada.

Diagnóstico y tratamiento

No hay ninguna prueba que pueda diagnosticar con precisión la enfermedad inflamatoria pélvica. El médico realizará distintas pruebas como análisis de sangre y orina, examen pélvico, ecografía, laparoscopia o biopsia. Es muy importante que seas sincera y no omitas que has mantenido. relaciones sexuales sin protección. Ocultarlo no solucionará el problema: lo agravará.

El tratamiento suele consistir en una combinación de antibióticos y medidas terapéuticas generales como reposo, hidratación y no mantener relaciones sexuales. Si la EPI está muy avanzada, se adoptarán otras medidas como suministrar los antibióticos por vía venosa, hospitalización, drenado de abscesos e incluso cirugía.

Generalmente, el tratamiento elimina la infección origen de la enfermedad inflamatoria pélvica, pero no revierte los daños que haya provocado en el tracto reproductivo y, por otro lado, hay un riesgo de hasta un 25% de que se desarrolle más adelante.

Clamidia

Qué es

La clamidia es una infección común de transmisión sexual causada por la bacteria clamidia trachomatis. Es una enfermedad «silenciosa», pues quien la padece no presenta síntomas clínicos durante un largo periodo de tiempo, pero eso no implica que no se esté desarrollando en su interior y, por lo tanto, que no pueda contagiarla. Suele instalarse en el cuello uterino y permanecer ahí meses o años sin síntomas y luego subir a la cavidad uterina, a las trompas de Falopio y a la cavidad abdominal causando síntomas similares a una infección urinaria como ardor al orinar, dificultad al hacerlo y/o una secreción vaginal anormal. Si evoluciona y no se trata, puede causar daños graves y permanentes en el aparato reproductor de la mujer como la esterilidad.

El modo de transmisión es por vía sexual anal, vaginal u oral sin protección. Aunque cualquiera puede contagiarse, el grupo de población con mayor riesgo son las mujeres jóvenes, de ahí que se recomiende a las menores de 25 años sexualmente activas realizarse una prueba de detección de clamidia al año, así como a las mujeres embarazadas en su primera visita prenatal, debido a que pueden transmitírsela al bebé durante el parto y causarle una infección en los ojos o neumonía, y porque la clamidia aumenta el riesgo de dar a la luz un bebé prematuro o de padecer un embarazo ectópico.

Si la clamidia no se trata, su evolución puede llegar a provocar problemas de salud muy graves:

  • La enfermedad pélvica inflamatoria (EPI).
  • Infertilidad.
  • Artritis reactiva.
  • Incremento del riesgo de contraer o transmitir el VIH/ SIDA.
  • Daños al feto: infecciones, neumonía, parto prematuro.

Síntomas

Como hemos visto, la mayoría de las personas que tienen clamidia no presentan síntomas durante semanas e incluso meses, de ahí que sea tan importante realizarse pruebas en caso de haber estado en contacto con personas que la padezcan, haber mantenido relaciones sexuales casuales sin protección y/o notar síntomas de una ITS (o la pareja habitual) como dolor inusual, secreción con olor, ardor al orinar o sangrado entre periodos.

En caso de presentarse, los síntomas más comunes son:

  • Secreción vaginal anormal con un olor fuerte.
  • Ardor o quemazón al orinar.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • En los estadios más avanzados de la infección, es posible tener un fuerte dolor en la zona abdominal baja, fiebre y náuseas.

Detección y tratamiento

Debes acudir al médico en cuanto experimentes los síntomas de clamidia y también cuando has mantenido relaciones sexuales sin preservativo o barrera bucal. Ya has visto que en muchos casos no presenta síntomas, pero sigue avanzando, poniendo en riesgo tu salud y la de las personas con las que mantienes relaciones sexuales, así como la de tu bebé.

La detección es sencilla: pruebas de orina y/o un hisopado vaginal. Después, el médico prescribirá un tratamiento que detendrá la infección minimizando las posibilidades de sufrir complicaciones en el futuro. En caso de estar infectada, no puedes mantener relaciones sexuales hasta la curación total (mínimo siete días después de la finalización del tratamiento). Por desgracia, la infección por clamidia es recurrente, de ahí que sea necesario volver a hacerse la prueba unos tres meses después del tratamiento.

La Gonorrea

Qué es

La gonorrea es una infección de transmisión sexual provocada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae o gonococo, que afecta a las mucosas del aparato genital y urinario, ojos, faringe y recto. Se contagia por practicar sexo oral, anal y vaginal sin preservativo ni barrera bucal, con independencia de que haya habido o no eyaculación; simplemente el contacto con la vagina, pene, ano o boca de la persona infectada transmite la enfermedad, al llevar secreciones de una mucosa a otra. También puede transmitirse durante el parto al bebé, pudiendo provocarle infecciones, llagas en el cuero cabelludo y ceguera. En un 10-40% de los casos, se detecta una coinfección con clamidia trachomatis.

Síntomas

El periodo de incubación suele ser de 7 a 21 días, pero pueden pasar semanas y meses sin que aparezca ningún síntoma, por lo que se considera una enfermedad «silenciosa» al igual que la clamidia. Cuando los síntomas aparecen, suelen ser los siguientes:

  • Aumento de ganas de orinar, dificultad y molestias al hacerlo.
  • Flujo vaginal parecido al moco vaginal.
  • Sangrado vaginal entre períodos.
  • Dolor en la zona baja del abdomen.
  • Fiebre y náuseas.

Si la gonorrea se extiende a otros órganos, los síntomas son los siguientes:

  • Articulaciones: Hinchazón y dolor.
  • Ojos: Dolor, sensibilidad a la luz y secreción (similar a pus).
  • Garganta: Inflamación de los ganglios y dolor.
  • Recto: Comezón, secreción (similar a pus), manchas de sangre, dificultad al defecar.

En bebés y niñas, la gonorrea se hace visible por irritación, retención de líquido, enrojecimiento de la vulva, exudado purulento y aumento de las ganas de defecar. En caso de observar estos síntomas, se debe llevar al niño al médico, ya que ha podido ser víctima de una agresión sexual.

Diagnóstico y tratamiento

Las pruebas son sencillas e indoloras: análisis de orina y/o toma de muestras de la zona afectada (garganta, uretra, vagina o recto). El tratamiento también es sencillo: antibióticos. No obstante, de todas las ITS, la gonorrea es la más resistente a los antibióticos. De hecho, en los últimos años se ha detectado un aumento de la resistencia a la mayor parte de los antibióticos utilizados para tratar las infecciones gonorreicas, hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud teme que en breve no haya ninguna opción terapéutica para tratar las infecciones por gonorrea multirresistente, por lo que la prevención sigue siendo la única opción segura.

Si no se acude al médico al experimentar los síntomas de la gonorrea o cuando se han tenido relaciones sexuales sin preservativo o parche vaginal, la enfermedad avanzará hasta causar graves problemas de salud:

  • Vaginitis (inflamación de la mucosa vaginal).
  • Cervicitis (inflamación del extremo del cuello del útero).
  • Endometritis (inflamación de la capa de mucosa que cubre la cavidad uterina).
  • Salpingitis (inflamación de las trompas de Falopio).
  • Inflamación y obstrucción de las trompas o abscesos (cúmulos de pus) en los ovarios.
  • Daños permanentes en los órganos reproductores, incluyendo esterilidad.
  • La enfermedad pélvica inflamatoria (EPI).
  • Dolor agudo y crónico en el abdomen.
  • Uretritis (inflamación de la uretra)
  • Uveitis y conjuntivitis (inflamaciones oculares).
  • Artritis (inflamación de las articulaciones).
  • Enfermedades de la piel.
  • Quintuplica el riesgo de transmisión del VIH.
  • Incrementa el riesgo de sufrir embarazo ectópico, un aborto en el primer trimestre de embarazo y causar trastornos al bebé como infecciones y ceguera.

Epidemiología

La OMS advierte de un aumento alarmante de todas las ITS en estos últimos años. Para que nos hagamos una idea, en 2020 se registraron cerca de 129 millones de contagios con clamidia y 82 millones de nuevos casos de gonorrea. Aunque la Región de África de la OMS es la más afectada, el aumento exponencial de casos se observa en todo el mundo.

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) también han advertido del gran aumento de infecciones de transmisión sexual en España y en el resto de Europa. En el caso de España, los menores de 25 años registran el mayor porcentaje de infecciones por gonorrea (que ha multiplicado por 10 sus casos en 18 años) y clamidia (que se ha multiplicado por siete). En cuanto a sexos, los hombres tienen una alta prevalencia de contagio de gonorrea, mientras que el mayor número de infecciones por clamidia se produjo en mujeres (52,1%) con una edad media de 24 años.

¿Por qué? Principalmente, por el descenso del uso del preservativo. Como explica la Dra. Alicia Comunión, coordinadora del Grupo para la investigación de las ETS y Sida de la Academia Española de Dermatología (AEDV): «Hay una clara disminución del uso del preservativo por causas multifactoriales: la falta de educación sexual, el número de parejas sexuales, la falta de percepción del riesgo que ocasiona el consumo de drogas y alcohol, etc. Sin embargo, es clave recuperar su uso y concienciar a los más jóvenes sobre las diferentes ITS y su forma de transmisión». «Que la sociedad sepa que estas infecciones pueden pasar desapercibidas es fundamental», remarca esta profesional.

Aunque el grupo que más contagios muestra es el de los adolescentes, las infecciones de transmisión sexual también se han incrementado en las personas mayores de 65 años, como revela el estudio La sexualidad en la gente mayor, presentado en 2016 en el salón FiraGran, basado en una encuesta realizada por la asociación Servicios Integrales para el Envejecimiento Activo (SIENA), a más de quinientas personas mayores de 65 años. Casi la mitad de los encuestados reconoció que no utilizaba preservativo en sus relaciones sexuales y un 26,3%, que el condón no es necesario para practicar sexo a edades avanzadas.

En Estados Unidos también se han realizado diversos estudios sobre el contagio de las personas mayores por infecciones de transmisión sexual y los resultados reflejan un incremento de los contagios. En concreto, los Centros federales para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han constatado un aumento del 77,5% en contagios por VIH, uno del 385% por gonorrea y uno del 186,8% por clamidia.

Ten en cuenta que en este reportaje solo he hablado de gonorrea y clamidia, pero que el aumento de contagios en los últimos años se da en todas las infecciones de transmisión sexual, incluyendo y tricomoniasis, sífilis, herpes genital, VIH, hepatitis B, verrugas genitales y el virus del papiloma humano.

Prevención, prevención, PREVENCIÓN

La Organización Mundial de la Salud ha publicado una serie de medidas para protegerse de las infecciones de transmisión sexual, que pueden resumirse en las siguientes:

  • Mantén relaciones sexuales sin riesgo. Utiliza siempre preservativos (masculinos o femeninos) y barreras bucales de la manera correcta.
  • Limita las relaciones sexuales ocasionales.
  • Hazte pruebas de ITS y solicita tratamiento rápidamente si eres una persona en riesgo. Háztelas también entre cada pareja y después haber mantenido relaciones sexuales sin protección. Recuerda que la mayoría de las infecciones de transmisión sexual son asintomáticas y que cuanto antes se detecten, antes se atajan sus efectos.
  • Habla con tu pareja sobre los posibles riesgos de contraer ITS y asegúrate de que también vaya al médico, sobre todo si te han diagnosticado una a ti.
  • Si quieres quedarte embarazada o ya lo estás, hazte cuanto antes las pruebas. Recuerda que puedes infectar a tu bebé.
  • La reinfección es frecuente, incluso después de un tratamiento eficaz. El hecho de haberte tratado con éxito una infección de transmisión sexual no te inmuniza. Sigue manteniendo las precauciones y programa revisiones periódicas con tu médico.

Mejor prevenir que curar. Salvo la abstención, el uso de preservativos y barreras bucales es lo único que puede evitar el contagio. Toma precauciones y no caigas en el gran error de creer que el riesgo solo aparece cuando eres promiscua o la persona con la que mantienes relaciones sexuales lo es; el riesgo aumenta, simplemente. Solo es necesaria una relación sexual con alguien infectado para infectarte. Solo una. Si mantienes relaciones sexuales sin protección, hazte exámenes periódicos y acude al médico si adviertes algún síntoma. No lo dejes pasar. La infección seguirá avanzando. Si te diagnostican que estás contagiada, sé honesta con las personas con las que has mantenido relaciones sexuales. Por ellas y por todas a las que pueden contagiar. Y, por supuesto, no mantengas relaciones sexuales durante el tratamiento, ni siquiera con preservativo, hasta que la curación sea completa. Por ti, por mí, por todos.

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Clamidia, gonorrea y enfermedad pélvica inflamatoria

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